ANACRONIAS DE UN LUGAR LLAMADO SIEMPRE

nos ven partir
los árboles
mágicos
del bosque encantado

mientras la luz del tiempo
se inclina
desnuda
en las salinas

II

A un lado
de la carretera
fecunda nostalgia

brota
preñada de verde
por la suave alameda

fragmentos
de la memoria
recuerdos
que habito
en el destierro
de quien no conoce al niño

ni a la dulce crisálida
de la luz que despuntaba

y el cielo
ingrávido

…cae
……….cae

con esa oscuridad
dúctil como el agua
que se remansa
obediente
en la orilla de mis ojos

estamos cerca
cerca del estanque

III

desde el otro lado del parador
cruzamos

hay un silencio
violeta
que se ciñe
sobre la puesta de sol
de la albufera

y variaciones de luz
en el lomo azulado
de un anochecer
que se duerme
en el lienzo de su cauce

entre sombras encarnadas
cincel de colina y montaña
coronan
la ciudad adormecida
con mil sueños de luciérnagas
que bostezan
el agua cautiva

más allá…
el extravío
de una barca

silenciaba el horizonte

III

en el embarcadero

tránsito escurridizo del agua
olor a humedad
a madera
a sal
a tiernos naufragios

el cielo
se sostiene
acompasado
por las aves

y su vuelo
dibuja
grietas
en mis manos

y ya cae
………vuelve a caer la luz

la luz penetra
líquida
este instante

sin lamento
se mece la orilla

con el susurro del agua
en la piedra

bailan los juncos
el suave arrullo del vientoca

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