Mira, los árboles
convierten
sus cuerpos
en pilaresde luz,
despiden la rica
fragancia de la canela
y la plenitud,las largas astillas
de las eneas
estallan y se alejan flotando
sobre los hombros azules
de los estanques,
y cada estanque,
no importa cómo
se llame,
carece ahora de nombre.
Todos los años
todo
lo que he aprendido
en mi vida
me conduce a esto: los fuegos
y el río negro de la pérdida
en cuya orilla opuesta
está la salvación,
cuyo significado
ninguno de nosotros conocerá.
Para vivir en este mundo
has de ser capaz
de hacer tres cosas:
amar lo que es mortal;
retenerlo
contra tus huesos sabiendo
que tu propia vida depende de ello;
y, cuando llegue el momento de dejarlo ir,
dejarlo ir. |
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